Después de un largo día de trabajo, sin pensarlo dos veces me dirijo a la Taberna de las Barbas Largas para contar los hambrientos forasteros sobre mis buenos y mejores amigos: Las Palomas. Somos muy parecidos en más de un sentido, por ejemplo: Todos nosotros amamos la hora de la comida, ellas revolotean cuando escuchan el sonido que producen los granos de semillas que devorarán y si yo fuera paloma haría lo mismo. Son admirables estas criaturas, pues además de simpáticas, son buenos padres y madres; la paloma negra (paloma buchona) en la imagen inferior es un padre que protege dos huevos mientras la madre paloma va a alimentarse. Estas palomas tienen la libertad de salir a volar diariamente, pues regresan al sonido del silbato que anuncia la comida. Gracias mis gorditas amigas por compartir sus días con los míos. !
Larga vida! |
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on jueves, 23 de enero de 2014
at 16:35
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